Alimento Súper-Felino

La comida puede ser la medicina más segura y poderosa,

o la forma más lenta de envenenamiento.”

Ann Wigmore

Al igual que otras personas, creo que cada día somos más los que leemos y que estamos preocupados por los efectos de la alimentación en nuestra salud. Cada vez es más fácil encontrar investigaciones e información que muestra que hay una liga muy directa entre la alimentación y las enfermedades que hoy en día nos afectan como humanidad.

Siempre he tenido un interés especial en la máquina tan increíble que es el cuerpo y en cuestiones médicas. Pero en este caso, fue mucho más personal: Mi hijo -en ese entonces de 4 años-, tenía unos niveles de inflamación terribles en todo su cuerpo, en especial en el cerebro y yo no tenía ni idea. Solo veía que le costaba muchísimo trabajo concentrarse y que presentaba muchos “tics”.

Luego de platicar esto con varias personas, una amiga que es una gran Doctora y que cura por medio de los alimentos, me comentó que había una relación directa entre la dieta, las enfermedades y procesos inflamatorios en el cuerpo y que ella podía ayudar a mi enano.

Después de realizarle ciertos análisis, hice algunas modificaciones en su alimentación -que confieso, no fueron fáciles en un principio;- primero por su edad, y segundo, porque cuando vas “contra lo común”, lo que todo mundo hace, o lo que siempre has hecho, las opiniones, las críticas y los cuestionamientos te llueven a mares. Escuchas cosas como que “sólo es moda”, o que “eres excéntrica”, o “que son puras tonterías” y cualquier otra cosa que se puedan imaginar. Y al final, toooooodos tienen algo que decir. Y no sé por qué, pero muchas veces lo hacen con mucho enojo.

Photo by Daniel Reche from Pexels

Para ser franca, toda esa presión social, tanto para un lado como para otro, te hace dudar. Pero al ver como evolucionaron sus resultados luego de 1 año de cambiar su dieta, me convencí: existe una relación directa entre el como tratamos a esta maravillosa máquina que es nuestro cuerpo, con el combustible que le echamos, con la calidad y el origen de lo que le metemos y con los efectos y resultados que tenemos.

Esa fue mi bienvenida al mundo de la salud-por-alimentación. Luego, como buen ratón de biblioteca que soy, investigué y leí libros súper interesantes como Cerebro de Pan y Alimenta tu Cerebro, del autor David Perlmutter, quien además resultó que era uno de los maestros de mi amiga Doctora. 

Ahí descubrí que había alimentos que afectaban para bien y para mal a todo tu organismo, que había algunos que eran altamente inflamatorios, otros que comprometían tu tracto digestivo y las paredes de tu intestino y que permitían que ciertas sustancias tóxicas terminaran en la sangre recorriendo felices y campantes todo tu cuerpo.

Después de un año y comparando sus nuevos análisis, pude ver que el tipo de alimentación que alguna vez consideré adecuada para mi hijo no lo era, y que darle muchas frutas y verduras no era suficiente. Que para bien o para mal, la calidad de ciertos ingredientes producidos en estos días, que se consumían en mi hogar, no eran lo mejor para su salud y a su corta edad ya estaban teniendo importantes afectaciones.

Y no pienso meterme en el debate de “en mi época comíamos x, y, z, y nunca me enfermé” o “no es posible comer así” o “la comida de tal y tal característica es un fraude y es lo mismo y sólo te lo cobran más caro”. Yo respeto todas las posturas, pero lo cierto es que vi los análisis de mi hijo al empezar, y 14 meses después los números arrojaron mediciones completamente diferentes y no suelo pelearme con eso.

Así que, una vez que empecé este camino de “la alimentación como un método de prevenir enfermedades” y de poner más atención a las etiquetas, traté dentro de mis posibilidades, de que en la casa comiéramos lo más sano que pudiéramos. Fue simplemente cuestión de tiempo a que esto lo viera, no sólo en la alimentación humana, sino también con mis 4 felinas adoptivas.

Photo by Raul Varzar on Unsplash

Como ya lo había comentado, suelo investigar mucho cuando un tema me interesa: leo, busco, pregunto, escucho. Fue en ese momento cuando me topé con un documental que honestamente, marcó para siempre mi forma de entender la comida para mascotas: “Pet fooled”, del DirectorKohl Harringtony del ProductorMichael Fossat, que curiosamente encontré, un día antes de que lo quitaran de Netflix.

Es un documental de aproximadamente 1 hora (adjunto liga al final), que habla del origen e industria del alimento para mascotas, y luego de escuchar a las personas que comentan sus experiencias y a los veterinarios, fue muy fácil que me hiciera lógica con lo que yo ya había venido estudiando y escuchando desde hacía un par de años con mi hijo: la comida que les damos a nuestras mascotas, es la fuente de muchos de los problemas que presentan y que nosotros mismos estamos generado.

¡Claro! Si eso hemos hecho con nosotros como seres humanos, ¿por qué sería diferente con las mascotas?

Así pues, me embarqué a investigar más sobre el tema, como siempre. Yo amo a “mis niñas”, y luego de conocer todo esto, me pareció realmente una irresponsabilidad no hacer nada al respecto. Y mientras leía, aprendí que así como hay doctores alópatas y más “by the book” para humanos y otros que usan medicina alternativa como la homeopatía, la herbolaria y se enfocan en curar las causas más que los efectos, así también hay ciertos veterinarios que tienen esta visión de tomar a sus pacientes como un sistema, y buscan prevenir complicaciones y enfermedades a futuro; algo que definitivamente va más en línea a mi filosofía de salud personal y de mi familia.

Por 4 meses leí, vi, y busqué sobre un buen alimento para ellas; de toda esa información obtuve que lo mejor es una dieta apropiada para su especie y llegué a la conclusión que esa dieta era una dieta RAW o BARF o dieta cruda. 

Por semanas investigué si había algún producto de este tipo en el mercado; pregunté en las tiendas de mascotas, me metí a muchos lados, y aunque sí logré encontrar dieta cruda para perros, no encontré NADA para gatos. (Ojo: La dieta BARF para perros es muy diferente a la de gatos).

No pude hallar un producto crudo, balanceado y con todo lo necesario para que estuvieran bien. Así que regresé a revisar las listas publicadas por estos veterinarios holísticos sobre las “mejores” opciones dentro de las marcas existentes de comida enlatada y procesada. 

Photo by Kaboompics .com from Pexels

Lo que encontré me resultaba inmensamente caro, porque eran productos de Hawaii, o de Inglaterra que definitivamente salían –y por mucho- de mi presupuesto.

Por un lado, me sentía muy mal de seguirles dando croquetas a mis gatas; aunque me decían que eran de las mejores calidades, (y el precio no me dejaba opinar lo contrario). Pero cuando leía las etiquetas, entendía que no era lo ideal para ellas y que de seguirlas alimentando así, con el tiempo iban a tener los típicos problemas que los gatos con frecuencia presentan: cuadros renales, problemas digestivos, diabetes, obesidad, etc.

Así que luego de pensarlo mucho, decidí crear mi propia comida cruda. No me hizo precisamente feliz la idea de buscar recetas, limpiar vísceras, sacar porcentajes, hacer los preparados y demás, pero cuando recordé lo que la Madre Teresa de Calcuta dijo una vez sobre por qué amar a los animales, simplemente lo hice: 

¿Por qué amar a los animales?

Porque lo dan todo, sin pedir nada. Porque ante el poder del hombre que cuenta con armas… Son indefensos.

Porque son eternos niños, porque no saben de odios… Ni guerras. Porque no conocen el dinero y se conforman solo con un techo donde guarecerse del frío. Porque se dan a entender sin palabras, porque su mirada es pura como su alma. Porque no saben de envidia ni rencores, porque el perdón es algo natural en ellos. (…).Y porque están vivos. (…)

Madre Teresa de Calcuta

Photo by Helena Lopes from Pexels

Para mí, desde ¨son eternos niños” me ganó. Y es que es cierto: yo elijo tener a un animalito, darle una “mejor vida”, cuidarlo y que me haga compañía –entre otras cosas-, y ellos en su eterna inocencia no tienen ni voz ni voto, y solo esperan y confían en que haremos lo mejor por ellos. ¿Porque no hacerlo en realidad?

Y fue cuando empecé a hacer mis “pininos” en el mundo de la comida cruda para gatos: pedí a algunos sitios las vitaminas y suplementos necesarios de acuerdo a las especificaciones elegidas, compré otras, busqué carne fresca de una calidad que yo me comería y seleccioné todos los elementos con los mejores estándares que pude.

Photo by Janayara Machado on Unsplash

Con mucha esperanza y con 4 gatos maullando fuera de mi cocina (porque hacer su alimento con ellas cerca no es la mejor idea), invertí las siguientes 4 .5 horas en cortar, limpiar, lavar, trocear, moler, revolver todos los ingredientes hasta que finalmente, la mezcla quedó. ¡Mi producto final estaba listo!

Y mientras daba algunos pasos hacia atrás para admirar esa gran masa rosa y rojiza, me di cuenta que había hecho la cantidad suficiente para que las 4 comieran por 14 días: el quita risas. Creo que hubiera sido mucho mejor haber iniciado con una cantidad menor… ¿Qué tal que no les gustaba? ¿Qué iba a hacer yo con una cubeta de ese tamaño de carne, vísceras, vitaminas y hueso entre otras cosas?

Por un momento dejé de lado esos pensamientos: era el momento de la verdad. Limpié sus platos de croquetas y puse una porción de la mezcla en cada uno. Abrí la puerta de la cocina y esperé a ver qué pasaba. Entraron, la olisquearon y ¡la devoraron! ¡La comida fue todo un éxito! Se veían contentas y se relamían los bigotes. 

Me sentí muy feliz porque sabía que, a partir de ese día, podía alimentar a mis “hijas peludas” con la mejor calidad, ayudándoles a largo plazo a estar sanas ¡y no sólo a vivir más! Sino que a la larga, tuvieran una mejor calidad de vida. Y aunque mi cocina olía a sangre y a vísceras, -y yo también-, había hecho algo bueno, algo que iba en línea con mis convicciones y hacia la salud de los que amo.

Foto: Rasmus Guerding Unsplash

Y así comencé. Estaba orgullosa que mis 4 meses de investigación, inversión de tiempo, lecturas y demás dieran un resultado positivo; ya toda mi familia estaba encaminada a comer sano y a cuidar esa máquina maravillosa que es el cuerpo.

Y por supuesto, cuando algo te hace feliz y te da mucho orgullo, lo empiezas a platicar entre tus amistades y conocidos; les comentas de tus hallazgos, les platicas de tus “choco-aventuras”. Y sucedió que una de mis grandes amigas tiene un gato, y luego de que le conté me dijo: “pues a ver si te apuras para que te compre a ti la comida para Luna”. Y luego le platiqué a otro amigo que 2 de sus hijas tienen gatos y también me comentó: “seguramente a las niñas también les puede interesar porque les hace mucha lógica lo que me platicas”.

Fue así como surgió la idea de que otras personas también pudieran beneficiar a sus gatos con este tipo de alimento. 

Si era algo bueno y sano, también otros podrían recibir este tipo de alimentación gatuna. Incluso, dar a conocer más al respecto, informar sobre los efectos de alimentar a nuestras amadas mascotas con croquetas ya era un buen adelanto; tener una opción saludable y natural “el primer alimento mexicano para gatos hecho para gatos”, ¡era aún mejor! Ese fue el nacimiento de Momma Cat.

Como he dicho: una mamá mexicana, siempre cuida y protege a los suyos, ve por su familia y en este caso no es la excepción. Simplemente extiendo el cuidado de mi familia, a otras familias que estén interesadas en cuidar de los suyos de esta manera.

Y aunque no soy médico y tampoco veterinario, puedo reconocer la diferencia entre una alimentación pobre, a una nutritiva y balanceada, tanto para mi hijo como para mis gatas. Usando lógica y sentido común, y al leer los ingredientes con los que fabrican las hermosas croquetas de mis gatas, puedo ver que sus cuerpos no alcanzan a procesar ciertos ingredientes, porque su naturaleza no es así y eso eventualmente las va a afectar. Es como si yo comiera pasto y corteza, o quisiera alimentar a un niño con galletas marías, vitaminas y refresco por el resto de su vida.

Les dejo el documental de “Pet Fooled”. Alguien nos hizo el favor de subirlo a YouTube, y acabo de descubrir que también está en Amazon Prime. A ver cuánto dura antes de que lo quiten.

Documental completo “Pet Fooled” subtitulado.

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